HISTORIA

El santuario tiene sus raíces en los albores de la conquista y de la evangelización del siglo XVI. Sus orígenes se vinculan a la leyenda de una princesa inca, Ñusta Huillac, una mujer que de acuerdo a la historia, era considerada una “Tirana” por sus drásticas decisiones. Al huir de la expedición de Diego de Almagro, la aguerrida princesa se refugió en los bosques del Tamarugal, donde se convirtió en una líder, atacando a los españoles que se internaban en los bosques. Ñusta Huillac tomó prisionero a uno de ellos, Vasco de Almeida, de quien se habría enamorado. Este hecho motivó su conversión al cristianismo por allá en 1540.

La verdad sobre la eternidad y con ello la prolongación de su amor, la atrae fuertemente y solicita el bautismo. Por esta razón fue considerada traidora y condenada a muerte junto a Vasco de Almeida. A petición suya, y tomando en cuenta su alta alcurnia, sus verdugos colocaron sobre su tumba una cruz que, años más tarde, descubriría el fraile Antonio de Rondón que seguía la expedición de Pedro de Valdivia.

El clérigo construyó una ermita en el lugar y colocó la imagen de la Virgen, transformándose rápidamente en un lugar de culto a la Madre del Señor por parte de los indígenas. Algunos especialistas plantean la existencia de un culto precolombino, cuestión no demostrada. De cualquier forma, se convirtió en un lugar donde comenzó a desarrollarse y expresarse la fe en Jesucristo y en el amor a la Virgen. Se iniciaron danzas de tipo familiar y el culto se limitaba a los que vivían en el sector.

Así, esta devoción en el lugar comienza a cobrar mayor fuerza a partir del siglo XVIII, cuando se acrecienta el número de feligreses que quieren rendir culto a la Santa Virgen. El lugar recibe el nombre de Pozo del Carmen de La Tirana o Pozo del Carmelo, sin embargo paulatinamente se va abreviando el nombre para ser conocido como La Tirana.

El actual templo es la tercera construcción: la primera fue una ermita construida por el sector del templo antiguo. En el siglo XVIII se construyó un templo de características andinas, el cual se derrumbó a causa de un fuerte sismo el 13 de agosto de 1866. En 1872, con materiales conseguidos en las diversas oficinas salitreras, y siguiendo las características de la construcción de la pampa se comenzó la edificación del actual templo. En 1879, debido a la guerra, los trabajos se detuvieron, transformándose la estructura en un esporádico albergue para las tropas. En 1884 se continuó con la obra la que fue inaugurada el 16 de julio de 1886.

1970: La construcción estuvo a punto de ser demolida con motivo de los grandes daños sufridos en el techo por los fuertes vientos. Sin embargo, los muros del templo fueron aplomados y se colocaron tensores en la nave central.

1978 – 1980: Se colocaron baños con fosas sépticas, los cuales provocaron deterioro en las fundaciones, socavando los cimientos de la parte posterior y quebrajando los pisos.

1992: Se produjo una grave inclinación del retablo, obligando a colocar una estructura de fierro provisoria que permaneció hasta el 2000. Inmediatamente se continuaron englobando las paredes posteriores, y vino el quiebre de los pisos del presbiterio.

Enero 1997: Producto de una fuerte llovizna, se inició una serie de cortos circuitos con chispas que salían por los bordes interiores y exteriores del techo, lo que evidenció un grave problema en el circuito eléctrico. La revisión de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles ordenó el cierre del templo. Se acordó colocar un sistema de emergencia, que es el que funciona en la actualidad.

1997: Frente a los graves problemas que aquejaban al templo, se solicitó la opinión a profesores estructurales de la Universidad de Chile. Ellos evaluaron la situación, revisaron las estructuras y dieron una serie de indicaciones. Junto a esto se comenzaron a perfilar las necesidades del Santuario y la proyección del templo hacia los nuevos tiempos. Con la comunidad del pueblo se comenzó a perfilar un diseño que respondiera a lo que ellos esperaban.

1998: Se iniciaron los primeros trabajos de restauración. El templo comenzó a lucir sus nuevas bancas y se realizaron las primeras labores para reforzar los cimientos de la nave central, limpiar las paredes y devolver el tono original del templo. El nuevo altar, la sede, el ambón y el lucernario del templo se mandaron a confeccionar a Arequipa. También se trabajó en torno a las fundaciones y los pisos, junto al hermoseamiento y los primeros planos de levantamiento del templo.

1999: El Municipio de Iquique comprometió una ayuda de $ 100 millones, y se iniciaron las fases del diseño en dibujo arquitectónico de las nuevas dependencias, los cuales fueron sometidos a consulta a la comunidad cristiana del pueblo, sacerdotes, arquitectos y a dirigentes de los Bailes Religiosos. Los primeros diseños se realizaron con estudiantes del Colegio Obispo Labbé.

2000: Se inició la colocación de un gran toldo o atrio de acceso al Santuario con el fin de proteger la nueva puerta y proporcionar un mejor acceso. En julio de ese año el Municipio concretó una parte de la ayuda. Durante la fiesta el señor Nuncio Apostólico, Monseñor Luigi Ventura, revisó la maqueta, los planos y pidió la ampliación con dos naves laterales, modificando los diseños.

2002: El Gobierno Regional comprometió un fondo de $ 89 millones, los cuales unidos al aporte de $ 20 millones provenientes del Obispado de Iquique a través de donaciones, permitieron realizar los trabajos en el sector poniente del templo, inaugurándose el 10 de julio de 2004.

En febrero del año 2008 comenzó la segunda etapa de restauración del ala izquierda del Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana. La obra contempla la edificación de un museo Antropológico religioso subterráneo, ampliación y restauración del altar de Jesús Nazareno, una capilla bautismal y una de velorios, una sala de centinelas y bodegas.

Estos y otros trabajos, se hacen posible gracias a los aportes de la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, el Gobierno Regional y de los miles de peregrinos que han pasado por estas tierras.