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Bajo los pies de Cristo en la Cruz del Calvario se dio inicio a la tradicional Eucaristía del Mundo Andino, una de las celebraciones más significativas de la Festividad de La Tirana 2026. Tras el signo del perdón, la Quebrada de Aroma y sus pueblos aledaños, junto a la Diócesis de Iquique, el Decanato Andino y numerosos fieles, emprendieron una solemne procesión hacia el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana.

La Santa Misa fue presidida por el Obispo de Iquique, Monseñor Isauro Covili Linfati, acompañado por el Vicario General, Pbro. Benito Tapia, el párroco de Pozo Almonte, Pbro. Cristian Sholder,y el Pbro. Armando Vergara. Durante la celebración se elevó una oración especial por todos los hermanos y hermanas de los pueblos originarios que han partido a la Casa del Padre, agradeciendo el testimonio de fe heredado de generación en generación.

La liturgia estuvo marcada por la parábola del sembrador. En ella, Jesús invita a cada creyente a preparar el corazón como tierra fértil para recibir la Palabra de Dios. Así como la semilla necesita una buena tierra para dar fruto, también la fe requiere de un corazón dispuesto a escuchar, perseverar y vivir el Evangelio, dando abundantes frutos de amor, justicia y esperanza.

Monseñor Isauro Covili recordó que el Señor sigue sembrando su Palabra en cada comunidad y en cada familia. Invitó a los presentes a preguntarse qué clase de tierra somos para recibir esa semilla: si un corazón endurecido por el egoísmo, superficial ante las dificultades o abierto a la acción de Dios. Destacó que los pueblos andinos, con su profundo respeto por la creación y por la vida comunitaria, están llamados a seguir siendo tierra buena donde florezcan la solidaridad, la fe y el cuidado de la casa común. Asimismo, animó a dar gracias a Dios por los frutos de la tierra y por el trabajo de hombres y mujeres que, con esfuerzo, cultivan la esperanza en medio del desierto, recordando que toda bendición proviene del Señor.

Durante la presentación de las ofrendas, representantes de los distintos pueblos depositaron a los pies del Señor cultivos, flores y frutos como signo del trabajo realizado durante el año. También entregaron la Wiphala, símbolo de hermandad y unidad entre los pueblos andinos. En un ambiente de profunda espiritualidad, se elevó una acción de gracias al Señor por los frutos de la tierra y por la vida de las comunidades.

Posteriormente, el pueblo organizador (completar nombre) realizó la tradicional Pawa, ceremonia de agradecimiento por los frutos recibidos durante el año y rogativa por un nuevo ciclo abundante en agricultura, ganadería y bienestar para las familias. Este gesto, vivido con respeto y en comunión con la celebración, expresó el reconocimiento por el don de la creación y el compromiso de cuidarla responsablemente.

Al concluir la Eucaristía, el Obispo bendijo a los representantes de los pueblos de la Quebrada Alta de Tarapacá, quienes asumirán el servicio de alféreces para la festividad del año 2027. En un emotivo traspaso, los alféreces salientes entregaron la Chacana Andina, símbolo que acompañará la preparación espiritual y organizativa de los nuevos responsables durante el próximo año, recibiendo además la bendición de la Iglesia para la misión encomendada.

La Eucaristía del Mundo Andino volvió a manifestar la riqueza de una fe profundamente arraigada en Cristo, que dialoga con la identidad, la historia y las tradiciones de los pueblos originarios, reafirmando que el Evangelio sigue sembrando esperanza en el corazón de quienes, con sencillez, ponen su vida y su trabajo en las manos del Señor y de la Virgen del Carmen de La Tirana.

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