
En un ambiente de profunda oración, respeto y sentido de patria, las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad de Chile participaron en la tradicional Eucaristía en honor a la Virgen del Carmen, desarrollada en el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, en el marco de la Festividad 2026 y del Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile.
Este año, la organización de la celebración estuvo a cargo de Carabineros de Chile, institución que, además, dio inicio a la conmemoración del Centenario de su fundación, hito que marcará diversas actividades durante el próximo año. En este contexto, sus integrantes encomendaron a Dios y a la protección de la Virgen del Carmen el servicio que realizan diariamente en favor de la seguridad y el bienestar de todos los habitantes del país.
La celebración fue presidida por el Obispo Castrense de Chile, Mons. Pedro Ossandón, concelebrada por el Obispo de la Diócesis de Iquique, Mons. Isauro Covili, junto a sacerdotes del Obispado Castrense y de la diócesis. En ella participaron representantes del Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones, Gendarmería y otras instituciones, quienes llegaron para renovar su compromiso de servicio bajo el amparo de la Virgen del Carmen, proclamada en 1948 como Generalísima y Patrona de las Fuerzas Armadas de la Nación.
En su homilía, Mons. Pedro Ossandón recordó que toda autoridad y todo servicio encuentran su verdadero sentido cuando se viven con humildad, justicia y espíritu de entrega. Inspirado en el Evangelio, invitó a los presentes a reconocer que la misión de resguardar la paz, proteger la vida y servir al país es también una vocación que debe sostenerse en la fe y en los valores del Evangelio. Asimismo, agradeció la fraterna acogida brindada por la Diócesis de Iquique y por el equipo pastoral del Santuario, destacando el profundo significado que tiene peregrinar hasta La Tirana para poner el servicio a Chile bajo la protección de la Madre del Carmen.
La Eucaristía también estuvo marcada por un emotivo momento de oración en memoria de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y de Orden que han entregado su vida en cumplimiento del deber, así como por los héroes de la Guerra del Pacífico. La intención cobró un especial significado al recordar que, en la Cripta del Santuario, descansan restos de soldados encontrados durante la construcción del templo, constituyendo un lugar de memoria y recogimiento para quienes visitan el Santuario.
Tras la bendición final, la comitiva descendió hasta la Cripta para rendir un solemne homenaje a los héroes patrios. En un ambiente de profundo respeto, se depositó una ofrenda floral y se entonó el Himno Nacional, renovando el compromiso de servir con honor, responsabilidad y amor por Chile.
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