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La tradicional misa congregó a miles de peregrinos y Bailes religiosos, en una celebración que este año estuvo marcada por el centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Patrona de Chile.

A las 21:30 horas, al interior del Santuario, se escuchó el sonido de las flautas y tambores del Baile Chino, quienes acompañaron a la imagen de la Virgen del Carmen desde su descendimiento del camarín hasta la explanada en su profesión de entrada, donde fue recibida por los peregrinos y los más de 200 bailes religiosos entre aplausos, pañuelos blancos, cantos y el sonido de los bombos, para celebrar la víspera en espera del 16 de julio.

Este año, además, se conmemora el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen como Patrona y Reina de Chile, signo vivo que marca la identidad espiritual de Chile y, especialmente, de nuestro norte, donde la fe se expresa con fuerza en el canto, la danza y la peregrinación. Celebrar ese centenario, significa que renovamos nuestro compromiso de seguir caminando como Iglesia, bajo el amparo de María.

El rector del Santuario de La Tirana, Eduardo Parraguez, dio la bienvenida a los miles de peregrinos que este año se reúnen en la casa de la Carmelita, lugar de encuentro y oración, que se viste de fiesta, color, alegría y esperanza, en especial, en este año que se celebra el centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen. 

Durante la eucaristía, Monseñor Isauro Covili, invito a todos los presentes a ser discípulos y misioneros de Jesús, desapropiados que buscan cada día hacer la voluntad de Dios como lo hiciera María Santísima.

A su vez, confesó que “estoy entre ustedes como peregrino y hermano, como tantos de ustedes que desea servir humildemente cada día a esta porción del pueblo de Dios y decirles que Dios los ama como son, pero a la vez los quiere mejores, porque ser humano y ser cristiano y devoto de la Madre no consiste en no equivocarse, sino en crecer, en la capacidad de convertirse, de arrepentirse de errores y sobre todo de reconciliarse con Dios e ir por la vida perdonando como nos enseña el Maestro Jesús de Nazaret”.

En cuanto al centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre, mencionó que “no es solamente memoria de un acontecimiento pasado, sino por sobre todo es una invitación a reconocer la presencia y la vida de la Virgen que sigue acompañando a nuestro pueblo. La historia de Chile, tanto en su momento de luz como también de oscuridad, ha estado marcada por la presencia maternal de María, signo de consuelo, signo de unidad, de confianza y de esperanza para cada uno de sus hijos»

Monseñor, también, pidió hacer espacio al Señor en los corazones de cada uno, buscar su rostro y ser capaz de mirar los ojos de quienes sufren para tenderles una mano. “Les pido que dignifiquen el bien para que la humanidad no pierda su bondad y belleza creacional. Sean una iglesia que reza el credo y que cultiva las notas que le son propias a saber una, santa, católica, apostólica e iquiqueña en cuanto a esta iglesia particular”.

Además, invitó a escuchar con empatía los lamentos de los heridos en las diversas comunidades y el grito de “Nuestra Madre Tierra” que pide respeto y cuidado. Al final de su predica recordó la Carta Encíclica del Papa León XVI, que habla sobre la dignidad, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, e instó a que “nadie les arrebate la dignidad, la libertad ni la capacidad de pensar, de crear y de cultivar el espíritu de devoción y de fepara que no sea para nuestro tiempo un nuevo tipo de esclavitud que reduzca al hombre a un dato, a una mera información”.

Finalmente, en la espera del 16 de julio, se realizaron diversos ritos en los que destacaron la reproducción de un video que mostró imágenes antiguas de la Fiesta de la Tirana, una fogata como signo de llama viva de transciende en tiempo, además, de cánticos, rezos y muestras de profunda devoción, que reflejan el espacio de encuentro, memoria y promesa que cada uno vive en el Pueblo de La Tirana.

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